viernes, 6 de noviembre de 2020

A ese título, menudo escándalo

Humo de colores, como esta ninguna otra cosa, desvaneciéndose entre las calles, ¿y que me dices de los flecos de la chaqueta volando hacia donde lleve la corriente?, el aire. 

Un, dos, tres, se te mueve el flequillo, sonríes esperando un bollo que explote, hey, que zambombazo!

Me ponen en un anuncio y soy incapaz aquí en occidente de encontrarme, tecnología aparte, acerté, falló la anilla, incomprensible.

Se me echa la luz de la ventana encima, y la uña por la cuerda de la guitarra. Los cajones y sus cepos no me dejan dormir en paz, antiprogramando, tic, tac, batería y pegadizos estribillos.

Redoble, vientos y una acústica que debería ser la envidia en los mejores días de los peores momentos.

Menudo disgusto, la demanda no hizo más que sacudir el pescado congelado y los vapores que al cerrar la puerta dejaron esa peste habitual de los vecinos del piso de abajo. Que agudo todo.

Carrión, costumbre y panorama

 Me  levanto, pero solo un poco, se podría decir que me muevo.

¿A que le meto una patada?

Los muebles son míos, la casa de alquiler, todo lo demás está por ganar.

El coche lo vendí, las visitas a mi amante y entusiasta melena del levante se quedaron por un par de temporadas esperando con los botones abrochados.

Que suerte que cuando no era así su escote se agitaba bajo mi mirada, la saliva y la inspección no era cuadrada, se escapaba a los ojos de los demás en otra habitación, desde luego que esconderse no fue una opción delante de todo el mundo.

Pasó por una última vez muy discreta hasta media tarde, llegando a ese momento y pasando el autobús no puedo recitar palabra porque su boca me lo impedía.

Tu, tú, tu, túm, a base de bajos muy bajos, de miradas a los ojos, al mismo centro, con muy mala leche, de la peor, de la que deja la salida de un restaurante vegetariano con ganas de carne.

Y debería pensar (madre mía) y no poner obstáculos, pero sus pantalones y forma de mirarme en el pasillo lo ponen difícil, que decir de sus piernas ausentes de tela, fue bárbaro aquel viaje en taxi.

Sin respiración, me dejó sin respiración, aquella noche y algo más tarde con la maleta en la estación.

Me sobran 3/4os

Todos los días van desordenados, en ellos no están tus brazos, me sobran tres cuartos.

Velando la ventana al paso de la furgoneta que bien temprano irá a no se dónde, me quedo en cualquier lado.

Clavo los ojos en el techo, lanzo mis calcetines a mirar por la ventana, dormir con los remos fríos, no es lo mismo.

Cuatro grandes bloques cargo en mis espaldas, cuatro grandes y sinceras verdades, añado pimentón, lo demás lo aparco, me siguen sobrando tres cuartos.

sábado, 24 de octubre de 2020

Del día después

Dulce como la cuerda calma en la guitarra, como la esquina de la cocina.

Gozaba presumido en la ventana de la terraza, del limón quedaba la cáscara, el zumo me lo bebí.

Los agudos aires de las trompetas que tratan de levantar algo que anda por algún lado, percusión y todo una locura por entender, todo está bien siempre que tenga sentido, así que nada llaga ni llega a ningún lado, si nada tiene sentido, que me cuelguen por querer algo con un poco de aquello, vamos y venimos.

Que quieres, se cierra todo esto justo en el  momento en el que te marchas, lo notaba antes, pero como daba igual, terminaba por notar que debía dejar un poco más para que volviera aquello, en algún momento, sin pensarlo, pero no, así desde lego que no. Justo como y donde no lo esperaba.

Ahora a cantar, con lo que sé que llega, expectativas y alguna que otra cosa que no tiene nada que ver con nada, adelante.

Sonó seco, como una semilla tostada cuando la pisas con las prisas. Nada más.   

Vaso, arrugada y apaga

Mira: la solución (temporal, claro) es blanca como fue, como su piel, pálida y fría como fueron sus carreras al correr a mirar aquello, sus escuchas y sus respuestas.

Otra réplica y solución oscura como su pelo negro, a contramano de todo lo anterior, pestañas y mirada, aureolas desde luego que no, vientre tampoco. Poco recuerdo de todo aquello porque luz no teníamos para recordarlo con algo de claridad. Con un poco de luz tampoco estaba demasiado claro.

El amor es así, y los momentos íntimos lo quisieron de aquella manera, ¿hacia que lado?, eso está en cada espalda, en cada hombro y en esa mirada que se queda o se difama.

Bonito más mal trago por no dar buen sorbo, hacia fuera; no lo sé, dulce o amargo dependiendo de algo que no supe ni ahora se, coño con la criatura, claro que es mía la desviación, de nadie más.

Queda transparente por mirarlo en un vaso o al expirar tras fumar, en nada para ti, en todo para mi cortina a medio bajar. Es tarde y el pelo tapa cada posibilidad de verlo claro, el pelo o lo que se ponga por delante, podría ser cualquier cosa, por ser, será.

miércoles, 14 de octubre de 2020

Bajo y agudo ese collage

No es la lata a la que le das una patada, esquivas, o terminas dejando en una papelera, 

¿Y no es lo más bonito que has visto?

Si, después de oír que lo dijera, escenario y palabras justas, todo en el mismo sitio, justo frente a mi, allí.

Esta vez gana todo lo demás, si lo hacemos bien, no hay nada que perder.

Tanta mierda y tanto tiempo perdido donde no debía, para encontrar la respuesta donde nunca lo habría figurado.

¿Seguiría esa ruta?, sigue uno moviéndose por donde váyase a saber que los baches y las piedras dejan seguir, violines, teclas y voces animosas a dar aliento, cómo no dejarse llevar.

domingo, 11 de octubre de 2020

Propio y extraño

No está en los mapas, ni en la música. 

No se encuentra en ninguna cuenta atrás, será imposible tratar de encontrar rebañadura alguna si por verídico, cierto o efectivo lo damos, allí desde luego que no.

No lleva camisetas ceñidas, los últimos años de aquella década no supusieron una costumbre con la ropa holgada, perdemos muchos metros y distancia, ¿ganamos algo?, si se indaga racionalmente, es bebida de marca blanca, viento de última hora.

Sin embargo, igualmente, no lo encuentras, te halla, sabe donde estás, un momento de liberación lo invoca.

Como acto verdadero no hay más que dejar los días pasar, y como resultado; espero que todo vaya bien, y que lo que no sabemos donde se encuentra o como va; se quede como está.