No.
Algunas veces me las repetí hasta que la boca me supo a sangre, con un poco de ácido y techno todo pasa mejor.
De sensibilidad alta petada hasta los huevos por frases amigables, al fin y al cabo, al cabo y al fin: ¿alguien tiene mi frase?, mira que lo dudo mucho, mucho, muchísimo.
No pintaba ni la mona y mira que me hacía falta, la mona, faltar y pintar.
Sin inspiración Wenda y los especialistas me sacaron del corazón de la espesura, muchas gracias siempre.
Ella Tiene algo, que realmente es mucho, con ello volvió a darme una lección de generosidad, juicio y amor.