De alguna manera tenía que comenzar, y fué esta mañana de camino a la panadería, saqué la libreta de la bolsa y escribí:
"Cualquier cosa problema"
"Cualquier cosa viaje cabeza solución alternativa"
"¿todo podría ser?"
Esta maldita memoria mía me permite apuntar lo que no quiero olvidar, y desgastar hasta la transparencia lo que necesito recordar y de lo que tomé nota. Admito que la batalla sigue y admito la debilidad de las defensas frente a la artillería enemiga, olvido, a veces me enfado mucho, pero otras no, y sigue el camino.
Justo ahora, aunque sin enfado no soy capaz de recomponer lo que pensé antes de comprar el pan, admito, eso si, que sus ojos estaban presentes mientras escribía.
Casi todo el mundo caminaba en el sentido contrario al de la flecha que indicaba el suelo, es fácil seguir instrucciones, pero mucho más hacer lo que te sale de los cojones, olvidamos muy fácilmente hasta aquello que nos quita lo que nos permite estar aquí.
Muchas han sido las ocasiones en las que pensé que esto se acababa, y lo que terminaba era poder volver a verla, mi estómago al microscopio era inapreciable, y no me dejó terminar, una frase y media me quebró tirado en el pasillo gran parte de la noche, hice balanza hasta poder desclavarme del suelo.
Por ahí van los tiros, si cualquier circunstancia puede generar un problema contra nuestras intenciones, somos capaces de revertir, solucionar, olvidar y desandar o pisar las viejas huellas con nuevo calzado.
¿Todo podría ser?, casi todo, me figuro.
Todo es demasiado, acercarse mucho también vale, me puse manos a la obra.
Sacrificio ante el egoísmo, realismo a los cuentos de azúcar, ¿Y a que viene esto?, viene a que mucho antes de tener conocimiento de muchas cosas trataron de convencerme, trataron de hacerme pensar en que las cosas bonitas de las fábulas y algunas historias llevan un ojo morado, un corte en la rodilla, un golpe en la mejilla, y lo que más pica; el desengaño con la vida, que el semáforo está en ámbar, y es injusto, conozco a casi ninguna persona que aprecie ese color en ese ámbito. Me negué antes como ahora a asentir y reconocer la evidencia, pica e irrita, ¿y para que la mercromina?, vamos digo yo.
Me hostio si es necesario, me refiero a que pase lo que pase porque debe y sea irremediable.
Si es bueno, afecta de manera favorable y con más o menos arrugas en las comisuras de la boca, termina el asunto.
Si es malo, te descompones y con más o menos arrugas en el entrecejo, comienza una escalada imparable a las malas digestiones.