lunes, 23 de diciembre de 2019

Estoy en la estatua

Al tiempo que dije -30 de diciembre- me encontraba escribiendo -19 de septiembre-, "Yo eso no lo he visto nunca", y sonríe con esa enorme boca tan bonita"

Horas después me encontraba mas o menos en las mismas, pero mirándolo desde fuera, la que escribía era ella justo debajo de una enorme viga castellana, según me cuenta: si se acaba el mundo, sólo la viga seguiría rotando, "y a mi no me jodas", nada de patadas en el culo, "a mi me llamas a un taxi".

"Sal a la plaza", pues estoy en la estatua, y llegando desde cómo me imaginaba las ganas de verla, me la encuentro con la boca tapada, la ONU lo considera crimen de guerra, esa boca hay que enseñarla, el público lo pide (con estatua o sin ella).

Otra noche más sin darme cuenta en la que lo peor es bueno, en la que están sus hombros, sus piernas, en la que se cambia el pelo de sitio y pára el autobús, úf, siento que me senté poco cerca. 

Y me hace bajarme de la silla porque me toma el pelo, porque Broadway cambia el libreto y la bofetada que me dá es con la mano abierta, nadie me habla así, mi cara de asombro va de vadén en vadén, "he venido" o "estoy aquí", no recuerdo cual de las dos me gustaría mas que hubiera dicho, en ese preciso momento andaba perdido seguramente con su nariz.

Y vuelve su nariz, más cerca, en mi cara, pasando frío y hagamos justicia.. en esa noche bajo la luz de una farola que podría haber estado encendida toda la noche. 



viernes, 13 de diciembre de 2019

Mira, asoma que tiene guasa

"Que al final se puede enterar alguien"
Es la prudente conciencia frente al trastorno del disparate

Y que más dá, pienso yo, total, rodeados de gente hasta cuando nos quedamos solos

La audiencia, eso si, de ficción, aplaude y pide un gesto de derroche, de los que te dejan dormir, de los que recuerdas cuando no piensas

La audiencia, esa que presiona y siempre está presente, esa que desaparece con cada gesto, cuando estás sofocada, cuando colocas una mano en la cadera mientras sujetas una flecha, una moneda, o nada con la otra

He apreciado sobre todo el silencio y nada más que una sombra en mis brazos, ahora detona y tiene silueta, recorta de lado en total silencio todo lo que ocurre 

martes, 10 de diciembre de 2019

Bolígrafo de cabecera

No debería pasar por la lógica, nada de esto lo tiene, si habla la ginebra me mira a los ojos y sonríe como si acabara de despertarse, es casi tan bonito como una bolsa de nubes sin abrir, brilla como un envoltorio al vacío, me colma y me desinfla.

Empuja mi vaso con un dedo y no ve bien que el mío la señale, con el pelo sobre los ojos habla para que no la entienda, para que me derrame, para que a partir de ahora pueda escribir, y la mire, y la mire

lunes, 9 de diciembre de 2019

Rifingorio 1'66

Desde el andén del suburbano hasta la entrada de la taberna se mascaba la tragedia, el drama del sistema métrico fué empapándolo todo.

La chica del escenario nos contaba como una amiga argentina se asombraba por cómo los españoles no paramos de hablar ni aún en un concierto, yo lo estaba deseando, ¿acaso debería callarme cuando la tengo cerca?, lo siento argentina, necesito que me hable.

Lo que si tenemos en España son contradicciones, una de ellas es la "cocina abierta todo el día" que cierra a las 23:30 (???), y por lo bueno, los camareros que nos salvan la vida al llenar el vaso,  prestarnos un bolígrafo o darnos las buenas noches.

Volvamos por un momento a las primeras frases de este relato y a las últimas de aquella noche, ya sea en el museo del jamón o frente a un filete de pescado; puedes ser moderna, cosmopolita, instagramer y volverme loco con esa minifalda, pero no mides 1,70.