sábado, 28 de enero de 2023

Que buenos son los días desde que estás, Beatriz

 Ayaya y, vale ya.

Estaba tocado por las canciones de Natasha Bedindgfield: a veces sin escribir, otras con esas palabras...

Abría los ojos y no se me plegaban como cuando no quería, era voluntario, lo juro.

La canción no la encontraba y la siguiente fue de audición y baile, ay ahyahya otra vez.

Que se suenen los mocos con tus bailes, que aplaudan sus aburrimientos con tus volteretas..

Un poco borroso lo que te trae toda esta traca; es un abrazo y un beso de esos que hunden los carrillos.

Eso.

El poder curativo de un vermut al sol

Tienen la capacidad de ponernos en otro plano, de llevarnos a un lugar mejor.
Son distracciones placenteras.

Un buen vermut en la Foia, una llamada porque no te puedes ver.

A mi lo que me ocurrió es que compartí un rato del sábado por la mañana con alguien que no conocía.
Eyyy!!! No te animaste...
No, al final no. No todo funcionó bien esos días, 

Sólo tenía que hacer dos cosas, y con que fueran regular, valdría.
Una si, la otra me parto; la típica que deshaces con cara de tonto un día después.
En el momento en el que escribo, dudo de haberme acordado.

Y por eso mismo son tan bienvenidos esos vermuts al sol.