sábado, 24 de octubre de 2020

Del día después

Dulce como la cuerda calma en la guitarra, como la esquina de la cocina.

Gozaba presumido en la ventana de la terraza, del limón quedaba la cáscara, el zumo me lo bebí.

Los agudos aires de las trompetas que tratan de levantar algo que anda por algún lado, percusión y todo una locura por entender, todo está bien siempre que tenga sentido, así que nada llaga ni llega a ningún lado, si nada tiene sentido, que me cuelguen por querer algo con un poco de aquello, vamos y venimos.

Que quieres, se cierra todo esto justo en el  momento en el que te marchas, lo notaba antes, pero como daba igual, terminaba por notar que debía dejar un poco más para que volviera aquello, en algún momento, sin pensarlo, pero no, así desde lego que no. Justo como y donde no lo esperaba.

Ahora a cantar, con lo que sé que llega, expectativas y alguna que otra cosa que no tiene nada que ver con nada, adelante.

Sonó seco, como una semilla tostada cuando la pisas con las prisas. Nada más.   

Vaso, arrugada y apaga

Mira: la solución (temporal, claro) es blanca como fue, como su piel, pálida y fría como fueron sus carreras al correr a mirar aquello, sus escuchas y sus respuestas.

Otra réplica y solución oscura como su pelo negro, a contramano de todo lo anterior, pestañas y mirada, aureolas desde luego que no, vientre tampoco. Poco recuerdo de todo aquello porque luz no teníamos para recordarlo con algo de claridad. Con un poco de luz tampoco estaba demasiado claro.

El amor es así, y los momentos íntimos lo quisieron de aquella manera, ¿hacia que lado?, eso está en cada espalda, en cada hombro y en esa mirada que se queda o se difama.

Bonito más mal trago por no dar buen sorbo, hacia fuera; no lo sé, dulce o amargo dependiendo de algo que no supe ni ahora se, coño con la criatura, claro que es mía la desviación, de nadie más.

Queda transparente por mirarlo en un vaso o al expirar tras fumar, en nada para ti, en todo para mi cortina a medio bajar. Es tarde y el pelo tapa cada posibilidad de verlo claro, el pelo o lo que se ponga por delante, podría ser cualquier cosa, por ser, será.

miércoles, 14 de octubre de 2020

Bajo y agudo ese collage

No es la lata a la que le das una patada, esquivas, o terminas dejando en una papelera, 

¿Y no es lo más bonito que has visto?

Si, después de oír que lo dijera, escenario y palabras justas, todo en el mismo sitio, justo frente a mi, allí.

Esta vez gana todo lo demás, si lo hacemos bien, no hay nada que perder.

Tanta mierda y tanto tiempo perdido donde no debía, para encontrar la respuesta donde nunca lo habría figurado.

¿Seguiría esa ruta?, sigue uno moviéndose por donde váyase a saber que los baches y las piedras dejan seguir, violines, teclas y voces animosas a dar aliento, cómo no dejarse llevar.

domingo, 11 de octubre de 2020

Propio y extraño

No está en los mapas, ni en la música. 

No se encuentra en ninguna cuenta atrás, será imposible tratar de encontrar rebañadura alguna si por verídico, cierto o efectivo lo damos, allí desde luego que no.

No lleva camisetas ceñidas, los últimos años de aquella década no supusieron una costumbre con la ropa holgada, perdemos muchos metros y distancia, ¿ganamos algo?, si se indaga racionalmente, es bebida de marca blanca, viento de última hora.

Sin embargo, igualmente, no lo encuentras, te halla, sabe donde estás, un momento de liberación lo invoca.

Como acto verdadero no hay más que dejar los días pasar, y como resultado; espero que todo vaya bien, y que lo que no sabemos donde se encuentra o como va; se quede como está.     

sábado, 3 de octubre de 2020

Abrazo evaporado

Érase que hey, las diferencias y los hechos satisfacen a cada momento de diferente manera y aparecen cuando un asiento se queda vacío.

¿Por qué no? porque si, porque no lo sé, se me vienen encima los cambios, taparse los ojos para poder dormir, o con la mente clara salir por piernas ante la dicha y los engranajes de otro que te mira.

Suave, océano o cielo, reflejo de algo que Sant Ana me cuenta entre timbales y trompetas, baile suave y bárbaro con dos cuerdas agudas.

Déjame sin respiración, róbame los pasos, pon sobre la mesa algo que puedan pellizcar las ganas perdidas entre días de dejar pasar y mezclar con agua para equilibrar cuatro muros a tener huevos.

No queda nada, recita con la boca pequeña un par de frases sin acento, destaca y marca el porqué. 

Se retira la espalda de la columna, donde apoyado, casi tirado... alguna vez lo miró. Desde donde surgieron la mayoría de las frases que dieron pie a conversaciones, besos, frases bizcas y amarres a agarraderas de autobús.