sábado, 30 de mayo de 2020

Quizás quisiste decir: jkgkjh

Con algunas teclas por dedo y varias ideas a la vez, plasmar en la pantalla lo que sale se complica si ni siquiera miras la pantalla de frente-frente.

¿Que esperas?, esperas que ocurra algo, tal vez una señal, un fuego de artificio que atrone e ilumine un poco todo esto.

Planteas una palabra, por ejemplo: artimaña; sin saber al 100% lo que significa, da mucho juego.

Artimaña suena a juego regular tirando a sucio, a ir de tapadillo.

Una vez centrado en algo, que salga lo que sea, podría ser lo tranquilo que te encuentras, el cabreo que se cuece, lo que falta por decir y todo lo que te gustaría escuchar.

Esto no arregla en absoluto nada de lo que ocurre, ¡si todo sigue igual!, con tantos días tirados a la basura y sigue pasando lo mismo, los ojos dan calambres, los carrillos quedan calientes por un rato, estás tan sólo como cantan Los Secretos.

Frente a asuntos que no tienen arreglo y en los que el tiempo media parando que todo siga adelante, las cejas se arquean unos segundos, se abre el armario y el remedio aplaza la reparación poniéndole un dedo de cartón a labios de plástico.

   

miércoles, 27 de mayo de 2020

El 26 de mayo

Vino un cambio de fase, el momento, justo.

Hacía un calor que me llevaba atontáo, ni bajo la sombra de las columnas encontré consuelo o una temperatura más baja, y no venía.

Cambio, aunque lo más apropiado sería verlo como un reboot, una segunda parte, volver otra vez a tenerlo todo.

Llegó con sus pantalones como si nada, todas las dudas y preguntas que me hice los últimos meses, los últimos diez minutos, se quedaron allí mismo al arrancar hacia no me acuerdo donde.

"Pues es que ahora te noto mejor que hace unas semanas", no me burlo de sus palabras, sólo me parece curioso que no repare en el porqué de mi desahogo y holgura cuando camino a su lado.

Vimos pasar a Flipy, a unos niños que enloquecidos reventaron sus pulmones corriendo mientras se gritaban ¡pára!/¡no puedo!.

Se colgó de la rama de un árbol enorme mientras en ese mismo instante un deportista corredor peinó el flequillo con las hojas de esa misma rama, es increíble lo que limita llevar la cara tapada. 

Con tanto estímulo visual repentino, aproveché para sacarle la camiseta del pantalón y desatarle los cordones de las zapatillas, siempre de manera muy gentil y ante la patrulla de la policía nacional.

Tratamos la mesura en mis manos, la presión de mis dedos, no sé si por impaciencia, necesidad o porque en ese momento tuve un brote de amnesia espontánea, me suena que fué lo último. 

Conseguimos finalizar unas cuatro conversaciones sin interrumpirnos, el resto hasta la parada del 27 se fueron quedando en cada giro de cuello y detrás de sus gafas de sol, que son muy buenas y efectivas para el modo en el que quiere enfrentar su forma de taparse los ojos. 

Le dolía un pié y tiene previsto ir a ver al huesista, por la manera en la que sonrió no creo que necesite psicólogo, está bien así, que siga viniendo a verme.

jueves, 21 de mayo de 2020

Que gran país, menuda gente de mierda

Ahora que manifestantes de un signo y del otro se han partido la cara, podemos levantar la barbilla y asegurar con firmeza que somos mucho peor que cualquier mal, infección ó virus que nos aceche.

Sufrimos dos afecciones graves e incurables, la poca memoria hacia cada uno, y el poquísimo respeto y consideración a los demás.

Aún así, a cada momento entorno los ojos y me pregunto ¿pero que nos pasa?.

Creo, y me encantaría escuchar lo contrario; somos hormigas independientes, vivimos en comunidad mirando de reojo a nuestros semejantes con intenciones formuladas a base de vinagre y pólvora.

Mi grito de rabia viene porque en los momentos de debilidad disparamos a la viga carcomida de madera que sostiene nuestra propia casa, porque condenamos a nuestro hermano o hermana por un ideal, que no me interpreten mal, un ideal siempre es bueno hasta que se llega al hijoputismo, piénsese un poco, por favor en las consecuencias.

Nos vamos a extinguir por idiotas, todos.

miércoles, 20 de mayo de 2020

Van muy bien, gracias

Cogí y me que quedé vacío.
Lo digo así para que parezca que lo hice queriendo, por propia voluntad, mucho mejor que si todo lo hubieran empujado las circunstancias.

Tras un instante me vacié.
Sucede de repente y no he reparado en semanas anteriores, en días morados y noches en blanco, muy interpretable como suceso repentino, fulminante a inesperado.

Vaya, que no me queda nada.
Y justo ahora con el vértigo en el pecho y la falta de sostén, viga y pilar. Parecido a la espera en la mesa del bar donde me desesperé escribiendo y tratando de no pasar calor para estar presentable, ahora mismo la perspectiva del calor que compartimos un rato después se queda frío.

sábado, 16 de mayo de 2020

Sedaví IX

Lentas como caracoles, muchas, desde luego no en singular, caían de vez en cuando allá donde miraba las razones para algunas cosas, para otras desde luego que no.
Mis ganas fueron por algo más inmediato, que estuviera menos lejos.
A los botones del teclado de mi vida les falta el calcio que los pulse; fuerte y más cerca, no comparto la vista desde tu microscopio, resulta insuficiente.
Muy, muy difícil cuadrar cuatro pupilas, hasta con la misma flor a la que mirar.
El convite es arriesgado para el corazón, resulta apetitoso para la vista, la boca, el estómago, es una hamburguesa que tienta de mala manera, con las consecuencias de girar en un tiovivo, aplaudir las borrosas imágenes de un cabaré con una conversación de barra para rellenar, sin interés ni buena consecuencia.

jueves, 14 de mayo de 2020

Porrazo

La leche que no te esperas, pica y jode lo mismo que la que si.
Lleva un añadido amargo justo cuando escupes la piel, la cáscara.
Es la monda y no por lo divertida

lunes, 11 de mayo de 2020

EDM, locución verbal transitiva

Sólo era martes de madrugada y ya tenía una esquina del pasillo llena de notas tristes y los muslos mojados, debía mirar al frente, lo demás imposible gobernarlo porque las lágrimas siguen teorías de Newton.

Sumo uno más uno y el resultado no suelo ser yo, seguro que el perfil es el de alguien más listo y menos enamorado.

Me sabía de memoria el resultado, y como buen espejo; mis rodillas, llenas de heridas y cicatrices, algunas recientes. 

Y bien, la cara de iluso, porque en una ocasión casi saco un molde y ese hormigueo con jaqueca que agota a la almohada y alimenta el dolor de cabeza matinal. 

No era para mí, ahora que claro, lo agarré con envidia y esperé una vez más lo imprevisto.

sábado, 9 de mayo de 2020

¿Estás, o es una carta de noción?

Menudo cabreo, esto es por lo que viene desde donde me lo espero, y aún así la minipimer de revolverlo todo para ganarme una jaqueca, no me la quita nadie.

Hay mucha tinta que no sale porque vaya usted a saber, o porque si, esta feria tiene dos sentidos, sólo gira en uno.

Y me quejo por el mareo, ¿demasiado tarde, porque con esa luz se me funden todas las bombillas?, maldita sea, si y también si, no hay quien entienda esta maldita curva, ni la siguiente, ni la otra.

Mira que claro! podría cambiar las ruedas, atajarlo, ¿para qué?, ¿para que sea todo sencillo?, parfavar, eso si que no, menudo sinsentido.

Es una hora muy mala, va todo el mundo corriendo, si, eso lo suelen hacer siempre los demás con mis ojos clavados en sus espaldas, en sus ganas, ya quisiera un poco de locura para acordarme sólo de una pizca. 

miércoles, 6 de mayo de 2020

Plantado con la vista perdida

Se mecen las hojas, se mueven las copas y meneándose van las ramas.
Todo esto por cuenta de un arbol que anda ahí plantado.

domingo, 3 de mayo de 2020

Necesitas decir algo sobre ella?

En sus ojos se notaba el cansancio, fué a darme coba y conversación con la mano en la boca y la mirada perdida en otra cosa, en otro sitio.

Precisamente hoy, hace un rato, la oí totalmente en inverso con la alegría en la boca, con la sonrisa en la voz, y no hay nada para una persona como escuchar feliz a la que prefieres.

He tenido que escuchar, estudiar y entender que hay generosidad en el silencio, y que siempre termina apalizando al egoísmo.

viernes, 1 de mayo de 2020

Ulan S

A eso de las tres de la mañana, casi como cada noche, me asomé a despedirme, a darle las buenas noches.

No se la veía bien, las hojas de los árboles apenas la dejaban brillar, me pareció suficiente como para quédarmela.

Le hice muchas fotografías, porque aunque apenas se la podía distinguir, es lo que me queda hasta la próxima vez que con más o menos brillo la pueda volver a ver.