Conectaba de vez en cuando con el estado habitual para pasar en un chasquido muy feroz y rápido a la parte desconocida en la que todo es irreconocible, y el miedo te congela el cuerpo entero.
Perdido, pero no como cuando estás en el mostrador de un ministerio, perdido de verdad.
Una vez que pude tomar aire y secar todo lo rápido que pude el momento anterior, busqué cobijo entre estas letras porque fuera de ellas, me pierdo.