domingo, 12 de mayo de 2019
Ex halado
domingo, 21 de abril de 2019
Pero que tarde es ya
Me he parado un poco a pensar porque casi todo me hace enfadar, este es un momento en el que nada parece ser justo, en el que todo se desbarata y dudar de la certeza es la compañía al rascarse una ceja y guiñar un poco un ojo.
He andado por calles y pasillos y no he sacado las manos de los bolsillos, he seguido las reglas del juego, las he roto y no sé qué era más blanco, si mis ojos, mí cabeza o el agrietado techo.
viernes, 14 de diciembre de 2018
Noviembre denostado
Voy de listo, de listo con suerte.
Denostado se acerca mucho a lo que pensé que significaría tras consultar el diccionario.
Noviembre es un mes denostado, se lo comen a leche limpia octubre gris y diciembre apache.
Noviembre es un lunes, un cristal roto, un olor a pies.
domingo, 2 de diciembre de 2018
A patata muerta, patata puesta
Trataron de hacernos caer, no sabían que para nosotros flaquear es tarea impensable cuando unimos nuestras fuerzas.
Cayeron a nuestro paso las formaciones mutantes, las vacas crudas y los soldados fritos a los que pisoteamos sin piedad.
En algún momento las hordas hambrientas nos rodearon dejándonos casi sin munición, a codazos y bocados la teniente Heartfree Sánchez se abrió paso hacia las baterías de globos asesinos y galletas indigestas.
Las mascarillas apenas disipaban el denso humo del churrasco a base de napalm, y bajo un intenso fuego de artillería a la pregunta "¿avanzamos?", entregué la mirada a una barra de turrón de tronco de navidad y grité: "Avance Sánchez, aún debe haber sitio para un selfie".
Empezó la Navidad amigos.
sábado, 1 de diciembre de 2018
Juan/a sin miedo
Añado una coma justo antes de que me ofrezca un cubilete, y un punto y seguido con mayúsculas en sus cejas
Ojos entre comillas y sorpresa por sus cálidas manos que calman el frío, y el gran papel de la anfitriona entre aliento y aliento, su boca
viernes, 16 de noviembre de 2018
Cambio de rasanante
Llevaba el ritmo con la punta de las zapatillas, mandaba el flequillo de un lado a otro de la frente con una mirada enmarañada que apuntaba al final del andén, justo justo donde estaba yo.
Los rigores de la noche empezaban a pasar factura y teniendo en cuenta que todo aquello terminaría vete a saber dónde, me dejé caer por un arco negro que pasaba por encima de sus ojos, una vez en reposo la pregunta se antojaba algo así como ¿es posible cantar peor que tú?, o saltar poyetes sin acabar impedido, o terminar haciendo lo que no debía... a todo esto, seguía moviendo la punta de las zapatillas llevando otro ritmo.