La comida quemada, las sábanas revueltas, el cabello peinado y la lengua desbocada, dos copas hoy
Generoso sol, irrespetuosas persianas, su nariz en mi punto de vista, gocé como nadie, y no me quitó los pantalones
Bebió mucho más que yo, y me dió una lección de como no tartamudear aún debiendo hacerlo
La mirilla de la puerta la busca, las tazas del desayuno, dos, pero nunca igual, ni se acercan
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