Se me apareció, de largo, toda vestida de verde, no pude resistirme, así que me puse a operar, con todos los colores, oliendo el amoniaco, revolviendo la cocina, preparando su llegada.
Al tiempo que me hablaba, trataba de contestar mientras se me enredaba la lengua entre sus palabras, fué digno de los momentos en los que empezaba de nuevo, continuaba lo que había y no se coló durante esos momentos uno sólo en el que no le prestara atención, la goma arábica, la chispa del mechero y el relampangar del vaso en la mesa, solo eso, lo demás fue todo para ella
sin más, sin decir nada, se marchó, y envuelto en la tela del desconcierto, miraba al techo colgando en las paredes papeles coloreados, traté de alargar aquel momento, pero sin ella, dejé todo lo que andaba haciendo, se terminó
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