lunes, 15 de mayo de 2017

Creo que se quedó, y no sé dónde

El café dejó de ser la razón que me hacía espabilar cada mañana, dejé de ver el techo al abrir los ojos, porque empecé a ver los suyos

Sus abrazos comenzaron a ser el mundo a explorar, y su sonrisa la recompensa semanal, más aún cuando sus rizos negros se convirtieron en cualquier cosa, en todas




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