lunes, 12 de febrero de 2018

D-2 "agua"

Le pedí que dejara de meter las manos en los bolsillos, las primeras suyas, los segundos, míos.

En pocas ocasiones aprecié una intención más clara de hacerme caer en una resaca, pudo, pudo.

Al tratar de irme de la pensión donde pasamos la noche, le pregunté a la chica de la puerta si sabía por donde debía salir, ella sonrió, algo menos cuando por culpa de la inercia apunté la mitad de mi número de teléfono en un folio y la otra mitad en la mesita de la entrada.

La miré al marcharme con los ojos entreabiertos, pensaría la muchacha que le guiñé un ojo?

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