Apretando las cejas
Sobre mi cabeza, los tejados de las dos calles entre las que me encontraba dejaban pasar las nubes como si nada, exactamente igual que tú, que sólo mueves un dedo si las vés negras, descargando una tormenta, si el tiempo no te llega a perjudicar, todo esto lo contamos mientras el resto de la fábula se encuentra entre las dos calles sobre las que ahora mismo cae un chaparrón
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