lunes, 27 de agosto de 2018

Largo de vista

Medio enfurruñado y medio inconsciente salí a tomar la luna, advierto que tiene al menos una gran ventaja sobre el sol, no quema las cejas y deja pensar incluso sin sombrilla.

Sin tener que taparme los ojos me la quedé mirando como si fuera la primera vez, así como si nunca le hubiera puesto azúcar al café, al margen de la suya propia, le pedí un poco de claridad... esa noche quise entender algo por muy simple que pareciera, necesitaba ayuda, un buen consejo y uno de esos abrazos que te arreglan la vida; maldita sea que así fué; me la enseñó caminando frente a mí tendiéndome la mano y sonriendo porque así parecía querer hacerlo, un baño de madrugada no se la llevó al salir del agua, esperé hasta la madrugada siguiente para darle gracias y seguir ensimismado en mi asombro por su acierto.

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