Que prefiera lo que elijo frente a lo que hay en los puestos, es escandaloso, si, los puestos no son nada seductores, y girarme en plano a mirar a otro lado, venenoso.
Chico, esto porqué es, ¿qué necesitas, qué te ocurre?, pues amigos míos, los míos son los mejores, os lo aseguro, pero nunca nadie me lo preguntó, en los peores instantes, se filtra el miedo por telepatía y se cuela hasta la goma de los calcetines, a mi me pasa igual.
Durante sextercios de noches insomnes soñé con algo, los cuadrantes, más concretos ellos aunque sea por el nombre, dejaron sólo sueño y más ganas de dormir.
Hace ya mucho el amor de plástico y las noches sin control, los consejos a borde y pie de barra no sirven ahora de nada, nada de senos de regalo pendientes de aprobación tras atrevimiento y copa.
Pido lo que no puede ser y estaba a los pies del autobús que esa noche nos llevó a lo que solo a uno sintió maravilloso, imposible incluso a día de hoy.
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