Son distracciones placenteras.
Un buen vermut en la Foia, una llamada porque no te puedes ver.
A mi lo que me ocurrió es que compartí un rato del sábado por la mañana con alguien que no conocía.
Eyyy!!! No te animaste...
No, al final no. No todo funcionó bien esos días,
Sólo tenía que hacer dos cosas, y con que fueran regular, valdría.
Una si, la otra me parto; la típica que deshaces con cara de tonto un día después.
En el momento en el que escribo, dudo de haberme acordado.
Y por eso mismo son tan bienvenidos esos vermuts al sol.
No hay comentarios:
Publicar un comentario