Dos luces que no son tus ojos, son las luces del tren y una altura por encima de cada farola de la calle porque me baje con vértigo y vómito de tu feria
La diferencia entre lo próximo y lo siguiente era tan solo de un minuto, con tan poco tiempo volví a por mi seguridad, estaba muy hasta los cojones de pensar en sacar el veneno.
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