sábado, 11 de noviembre de 2023

Una estrella para ella con conocimiento de causa.

Esta noche trataba de dibujar una estrella.

Después de pasar varias páginas del cuaderno lleno de garabatos, puntas y formas que de estrella llevaban lo que yo de jugador de cricket profesional: coño, me puse a darle vueltas a esas promesas de bajar o dar la luna y las estrellas que hacemos a veces por amor.

Qué vértigo, ¿no?. Se me pone muy cuesta arriba, es mucho prometer.

Para la muchedumbre que lee y se da cuenta de los detalles; el título de este texto es un pareado facilón. Oiga, del todo sincero.
Zanjamos este tema y sigo.

Vamos retomando el dibujo de la estrella que llevaba a cuestas:
No conseguía resultado que me dejara ni un poco contento o resguardado del frío. 
Claro, es que vais prometiendo la luna y las estrellas. Joder, a uno no le sale ni un garabato medio aceptable que presentar a alguien a quien quiere (repámpanos es una estrella, la neurocirugía no tendré que sacarla del cajón).

Después de un par de horas haciendo otras cosas y desviando la atención, terminé plasmando la estrella en una hoja de papel. 

A mi estilo; ahora que la miro está todo muy liado y con pinta de otra cosa que no fuera una estrella. 

Vaya, le preguntaré a Fuen si necesita un tatuaje tribal, un entresijo o algo concreto, vais a tener razón los que me conocéis; se me dice una cosa y hago lo que me sale de los huevos.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario