Pasadas las nosequé (vale escribirlo todo junto), estupendo y absoluto.
Puede tener multitud de lecturas, ésta es la más bonita:
La cafetera soplaba a base de bien por la mañana,
Estabas en la cocina y me mirabas, no dejabas de hacerlo aunque no estabas en tu casa y era razón suficiente para no cogerme o abrazarme,
No recuerdo bien si eso fue antes o después de contarte mis asuntos en el salón. Que vergüenza, para ti no tanto.
Por aquello de las casualidades, la misma tostadora teníamos los dos, con el color de un botón diferente, pero lo demás, igual. Tanto te quería que hasta eso tenía que ser como en un cuento.
Tú como si no estuvieras hasta que te agarré por la cintura y los mismos besos que enseñaba la taza que me regalaste, para ti volvieron, pero sin taza.
Todo se raja en el momento más o menos esperado y el sentido pierde la noción.
Lo que empieza bonito con la cafetera soplando, sigue como debe y no justifica tostadoras, asuntos ni vergüenzas.
Ésta era la más bonita.
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