”Pues yo no me pienso ir”
Esa frase lapidaria, que
un chico alto y barbudo soltó con un vaso en la mano a la dueña del pub, me
hizo girarme, y viendo la hora que era, nos acercamos a la barra a liquidar la
noche
La dueña no se cortó un
pelo:
“Que los cinco del fondo mañana
a saber, pero yo tengo que cerrar, abrir, y aguantar a más gente como vosotros”
El barbudo, con los ojos
entreabiertos, nos mira y suelta:
“eh, eh, eh, que en esa
mesa aún queda mucho amor”
Inevitable la escandalosa
carcajada, y a continuación nos regala:
“Al final todo es triste”
Una vez que el tipo se planta
en la barra, trata de negociar su no salida del local, y consigue chupitos para
los cinco renegados remolones, la absenta alemana brilla por su ausencia, y
para compensar, aparecen 4 botellas tras los 5 vasos, aquello era el vergel
soñado para el propenso a la intoxicación y la confusión, yo lo ví, es cierto y
además verídico.
Tras brindar y dar los
buenos años, le mira el culo a Lorraine y suelta:
“Te ha tocado la lotería”
“El primer premio”, le contesto,
y con los ojos tristes, agarra otro vaso, y sin mover las rodillas se pega un
traspiés, esto es tan cierto como el rojo de su camiseta.
Buenas noches, y agarra la
barra nene