Como tantas otras y esas cosas que dan miedo, y no entendemos o podemos llegar a solucionar, que remedio. Pedir que se acabe o no se hable del asunto.
Solución redonda, por aquello de que la comodidad no alberga espinas o piedras debajo del colchón hinchable, (ahora vas y lo hinchas tú).
Me quedo solo y con las ganas (empieza a convertirse en una realidad, antes solo ocurría en las películas), y me lo como entero; para compartir ya habrá alguien que quiera.
Fin para todo esto, esta noche, Mañana otra y ya veremos de que calado.