Fueron excrementos enormes y de primer orden aquellos reproches falsos y dados la vuelta que tanto esperabas.
A primera hora tomé un café super potente, me quedé igual. Tras tu explicación fue caca que empalaga.
Pasé a solucionar cosillas pendientes y una grabación que me apetecía muchísimo.
Queda aquí que el café no pudo aliviar de ninguna manera esa boñiga semejante y conmovedora.
Lo demás fue como ir en transporte público por algo menos de una hora sin gafas y sin sensibilidad.
Lo de las gafas me da igual, un poco ciego he sido siempre. La sensibilidad es otra cosa y va más allá, contigo y con los demás.
Corre el tiempo, ese que dicen que no vuelve, que no te devuelve lo que no das.
Me dejé llevar hacia la mujer que de ninguna manera nadie podría ver de ninguna manera como yo.
Dudo mucho, del todo que el punto de vista haya cambiado. Así fue que me gustaría que fuera para tratarla mejor.
Nadie ni ninguno encontrará por mucho que lo luche pataleando en la terraza que estuvimos desnudos. (coño, que si, que lo gana).
Fue extraordinario y se le debería preguntar a los vecinos, nosotros tres lo sabemos y nosotros lo exprimimos. (Por los gritos, escándalo, ropa, vasos rotos y vecinos contratados y espectantes. Menuda paletada que te tragas).
Nada ni ninguno otro vivió todas aquella maravillas mas allá de la provincia.
Ni siquiera parecido porque el no estaba, o eso creo. Anda que lástima, me parto, pobrecillo, debería haber venido, sobraban sillas.
Aquello fue nuestro, todo el tiempo y ¿se nos queda?.