Tras años de persecución y recuerdos no corrías sobre patines de esos que van dejando una humareda de color.
Prefiero muchisímo más la tarde en la que tu violín nos dejó a falta de entrar en aquella sala. Por muy buena que fuera la muestra, lo interesante no dejabas de ser tú.
Tantos años, tanto genio incomparable. Tanto temple que pudiera parecer bueno.
Mucho me impresionó cada palabra.
Paramos y parecía que a ambos nos daba igual seguir o no, adelante pues.
Dejé de verte como antes y me quedé con más ganas de conversación, de más piezas y fundas de instrumento.
- Todo viene por una aparición en la que corría cogido a tu mano ante algo que no acierto que mal nos podría haber hecho.
- Por un sueño que tuve me encuentro contándote esto. Sin nada que recibir, ahí queda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario