Cuando me encuentro mal, cuando me encuentro bien, estás presente en mis pensamientos, en otras ocasiones en las que la ansiedad puede con todo lo que se encuentra delante de lo que veo, brillas fulgurante en lo más alto del cenit de mis deseos, eres el último brillo que emite el sol y el primer reflejo de la luz de la luna, acunas las sombras que deja y llevas como pasajero el perezoso despertar del astro rey.
Procuro no buscarte cuando no existe la posibilidad de tenerte cerca tras los cuadros de las paredes, bajo las camisetas que colgué en las perchas, en el negro café que me espabila de igual manera que el color de tus ojos por la mañana y por la tarde, la noche es mi momento sin igual, no necesito imaginar, por un solo instante, no necesito más, solo te vuelvo a encontrar.
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