Ni puñetera falta que hace, este es el mejor momento para mirar la vida pasar, sufrimos la peor generación de políticos que hubo en este país, la más profunda crisis económica (ó tocadura de pelotas) a nivel mundial que nadie recuerda, y como siempre el que puede pilla, y no hace falta ser Valenciano para llenarse los bolsillos, aunque, claro está, que la costa y el levante brindan oportunidades mas llamativas y abundantes que en la meseta ó valle interior ( por ejemplo).
Algo que me lleva intranquilo es la cantidad de mujeres con tanga sin temor a agacharse, y la ?generación en blanco? que dentro de no demasiados años le dará el relevo a los treintañeros que ahora está arriba, digo ?generación en blanco? porque ya no pondremos la tilde sobre el aumento del consumo de hachís y marihuana (que influye, vaya, antes tocábamos a más, ja, ja , ja.), sino en la incultura que se cierne sobre las cabezas de los quinceañeros de este país, no me considero un experto en absolutamente nada, pero Lisboa está en Portugal, 6X8= 48, España limita al Norte con los Pirineos??
Que también hay una parte de éstos txavalines que optan por la magia blanca, hombre, faltaría más, menos mal coño, imaginaros por un momento como serían los políticos en la palestra dentro de 30 años, los niños de los barrios residenciales acomodados llamarían mucho más la atención por su look tirolés y las hijas de ZP no tanto.
Que también hay una parte de éstos txavalines que optan por la magia blanca, hombre, faltaría más, menos mal coño, imaginaros por un momento como serían los políticos en la palestra dentro de 30 años, los niños de los barrios residenciales acomodados llamarían mucho más la atención por su look tirolés y las hijas de ZP no tanto.
Pero basta ya de hablar como el hermano bastardo del abuelo de Heidi, iluminemos nuestro camino con las cosas buenas de la vida, todavía recuerdo el día que se le agotaron las pilas al despertador, llegué tarde, sí?.pero dormí 2 horas mas, de camino al trabajo, saliendo del suburbano una mujer increíble me pregunto:
¿Conoces Médicos del Mundo?, a lo que yo respondí:
?Mira no personalmente, pero como no te cierres el escote de la camisa vas a necesitar uno para la angina de pecho?, me miró fijamente a los ojos y me enseño su dedo corazón, con una expresión en la cara que yo siempre he catalogado como ?caravicio?, incluso mi padre me dice que flipo, eso se llama ?carademalahostia?.
Fue francamente un día especial, tocaba comer de Tupper, pero no cualquier cosa, macarrones con salsa de setas y salmón, pero como se me olvidó en casa recurrí al bar de al lado ?Bar Tolo?, de primero Paella (coño, que queréis, era jueves), y de segundo el plato fuerte, creo que era de acero.
Para rematar el día me crucé con Adelaida Sanmartín Baras, una amiga de la época del cole, casada, con dos hijos y dos piernas que le llegan a San Pedro a la barbilla, evidentemente no pude contener la terrible atracción sexoanimal que ejerzo, y pasamos a mayores, luego a chicas, dobles y juego. La convencí para que desde ese mismo momento dejara a su marido, una semana después nos abandonó a los dos.
¿Conoces Médicos del Mundo?, a lo que yo respondí:
?Mira no personalmente, pero como no te cierres el escote de la camisa vas a necesitar uno para la angina de pecho?, me miró fijamente a los ojos y me enseño su dedo corazón, con una expresión en la cara que yo siempre he catalogado como ?caravicio?, incluso mi padre me dice que flipo, eso se llama ?carademalahostia?.
Fue francamente un día especial, tocaba comer de Tupper, pero no cualquier cosa, macarrones con salsa de setas y salmón, pero como se me olvidó en casa recurrí al bar de al lado ?Bar Tolo?, de primero Paella (coño, que queréis, era jueves), y de segundo el plato fuerte, creo que era de acero.
Para rematar el día me crucé con Adelaida Sanmartín Baras, una amiga de la época del cole, casada, con dos hijos y dos piernas que le llegan a San Pedro a la barbilla, evidentemente no pude contener la terrible atracción sexoanimal que ejerzo, y pasamos a mayores, luego a chicas, dobles y juego. La convencí para que desde ese mismo momento dejara a su marido, una semana después nos abandonó a los dos.
Poco más, poco menos.
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