jueves, 20 de agosto de 2015

Nada claro, de nada

Nada volverá a ser lo mismo "Ojalá" me contestó, sus expectativas a la balanza con las mías,como un huevo y una castaña "tío, estás muy mal de la cabeza", y algo debo decir a su favor, tiene razón, y gracias a ella.

No es un reproche, es un agradecimiento. Destapó mi voluntad, el querer y tener, La cara de tonto dura hasta que dejas de tenerla.
 
De madrugada mostró lagrimas de espanto, palabras celosas del aire que movía, y antagonía con ella misma, yo eso no lo supe entender.

No he vuelto a comprender un solo segundo de su sonrisa, de su calma, de sus ganas de ahogarme, en ninguna de ellas, en ningún momento con alguna, tan fácil es complicarlo a su lado, que todo en otras manos deja huellas, otras huellas

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