Si buscas una situación curiosa, tengo una: con el pelo recogido en un peleado moñete, se acercó a la barra pidiéndo un vaso de agua al camarero, éste giró la cabeza dejándo las ultimas palabras frente a otra de las chicas que atendía tras la madera, el resultado fué de casi dos vasos de agua, el que le dió la chica morena, y el que pretendía acercarle el caballero de cuello juguetón; contado por ella, mientras apenas parpadea, es toda una experiencia.
La mugre no dejaba libre una sola esquila del local, el jerez apenas alguna copa vacía en las mesas, y los ojos alemanes de aquel chaval de unos 8 años... , sin descaro alguno, puedo asegurarlo, los gestos de Sara, que con una enorme sonrisa tronó algo así como: "el próximo más flojito, que termino haciendo el salto del tigre".
Un buen rato después, y tras debatir las repetitivas y oscuras telas de la abuela y admirar (al menos yo) los dedales, sevillanas e imanes de una tienda de souvenirs, volvimos a casa en bus como un par de almohadas hechas un cuatro en el cajón del armario, es más, no he podido evitar escribir: "Si buscas una situación curiosa, tengo una..........."
No hay comentarios:
Publicar un comentario