Lo leyó, y puso cara de falta de consuelo
se sintió cómo un café con leche sin platillo, que me bailas el agua pero no me coges el dedillo
¿Eso es lo que vás a recordar de mí? desde luego, eso me temo
Me vas buscando, las ganas estaban hasta en el simple buenos días
Y no te compliques, tanta tormenta interior no puede ser buena,
Me sabe mal decirle que uso dos servilletas, una con ella, y otra para mí
No hay lucha, ni decapitación, ni disputa, hablamos de cosas comunes, diferentes, y que nos dejan a medias a los dos
A medias de estrechar nuestros pechos
próximo a la tormenta, cerca de una sonrisa socarrona, de una oscura y placentera encerrona
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