El patio tapaba lo justo, la manera en la que olvidamos la ropa, maneras y vecinos, no tanto, aquel césped artificial jodía mucho más de lo que parecía a simple vista, todo se convirtió en un entorno azulado, en una mirada perdida, no seguí arrodillado por mirar de nuevo el nombre del tequila, ejke me quedé clavado.
Hijos de puta!!!!!! no se me ocurría que más decir, las cristaleras estaban cerradas y se me antojaba complicado pasar al salón, recuperar mi vida dignamente sin saltar la valla, con una sonrisa gigantesca y el brillo de la barbilla, me señaló la puerta de la izquierda, estaba abierta, permitía el paso, y solucionaba mis problemas, al menos de momento
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