sábado, 21 de abril de 2018

Ni siquiera la de la Tele

Miré con cara de extrañáo la manera en la que espera que todo tenga que ver con ella.
Después de tanto hablar y de tanto portarme mal, me quedé sin saliva para ella, y no hablo de la que gasto al hablar

Me escurre el mal rollo cuando muy cerca del cuello la promesa no es suya y queda sellada en otros ojos, cuando el calor no es suyo, no, no lo añoro y se enfría como una tostada de la semana pasada

La mala conciencia, al fin y de una vez por todas se queda en el buzón, las ganas de arrancarle la ropa no pesan tanto como mirar al techo con pesar en las ojeras, y las ganas de entender algo, lo que sea, no me llaman



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