Desde el andén del suburbano hasta la entrada de la taberna se mascaba la tragedia, el drama del sistema métrico fué empapándolo todo.
La chica del escenario nos contaba como una amiga argentina se asombraba por cómo los españoles no paramos de hablar ni aún en un concierto, yo lo estaba deseando, ¿acaso debería callarme cuando la tengo cerca?, lo siento argentina, necesito que me hable.
Lo que si tenemos en España son contradicciones, una de ellas es la "cocina abierta todo el día" que cierra a las 23:30 (???), y por lo bueno, los camareros que nos salvan la vida al llenar el vaso, prestarnos un bolígrafo o darnos las buenas noches.
Volvamos por un momento a las primeras frases de este relato y a las últimas de aquella noche, ya sea en el museo del jamón o frente a un filete de pescado; puedes ser moderna, cosmopolita, instagramer y volverme loco con esa minifalda, pero no mides 1,70.
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