martes, 10 de diciembre de 2019

Bolígrafo de cabecera

No debería pasar por la lógica, nada de esto lo tiene, si habla la ginebra me mira a los ojos y sonríe como si acabara de despertarse, es casi tan bonito como una bolsa de nubes sin abrir, brilla como un envoltorio al vacío, me colma y me desinfla.

Empuja mi vaso con un dedo y no ve bien que el mío la señale, con el pelo sobre los ojos habla para que no la entienda, para que me derrame, para que a partir de ahora pueda escribir, y la mire, y la mire

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