Dulce como la cuerda calma en la guitarra, como la esquina de la cocina.
Gozaba presumido en la ventana de la terraza, del limón quedaba la cáscara, el zumo me lo bebí.
Los agudos aires de las trompetas que tratan de levantar algo que anda por algún lado, percusión y todo una locura por entender, todo está bien siempre que tenga sentido, así que nada llaga ni llega a ningún lado, si nada tiene sentido, que me cuelguen por querer algo con un poco de aquello, vamos y venimos.
Que quieres, se cierra todo esto justo en el momento en el que te marchas, lo notaba antes, pero como daba igual, terminaba por notar que debía dejar un poco más para que volviera aquello, en algún momento, sin pensarlo, pero no, así desde lego que no. Justo como y donde no lo esperaba.
Ahora a cantar, con lo que sé que llega, expectativas y alguna que otra cosa que no tiene nada que ver con nada, adelante.
Sonó seco, como una semilla tostada cuando la pisas con las prisas. Nada más.
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