Cuanto cuanto, mucho mucho.
Siempre de improviso y en el momento más/menos mejor mierda, da igual. Viene desde su pueblo para joderme la noche.
No lo entiendo y en futuro es más que seguro mantener el deuce.
Bajando del bus hace ya bastante, alguien a quien conocí una noche de cumpleaños me dejó claro que no había interés por su parte. No voy a quemarme con la parte negativa de la vida más molesta y abrasiva.
Me quedo con el paseo marítimo y sus ojos pidiéndome ser el último.
Elijo ahora mismo la noche entre un mar de gente en la que mi canción y la suya nos llevó a ese beso tan increíble, y a la tarde en la que aclaró que se sentaba así, con su sonrisa y su contorsionismo.
Cuando cuando, siempre siempre.
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