jueves, 4 de noviembre de 2021

Esta calle no la conozco

La tarde dejó toda su importancia en la última vez que hablamos.

Mi mañana fue riña. 

Entretanto la pelea se concentró contra el suelo y la ventana que me daba la luz a destiempo, solo y sin poder pensar.

Creo que ocurrió un sábado de junio por la mañana al bajar por una cuesta con un mueble cargado en la chepa.

Una vecina a la que no conocía preguntó por el asunto. No quise saber del negocio. 

Como recompensa por mi buena obra y esfuerzo encontré palabras para otro, escoba y fregona.

No habrá días en los que nadie tenga la taza tan vacía como mi mañana sin ella.

No habrá mañana tan desecada como la primera en la que subí al bus sin sus botas de trabajo.

Nada de los pantalones impermeables ni la melena despeinada. Deterioro y merma.

Vuelvo a la mañana porque cierta e inevitable se las llevó todas.

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