Anoche se puso a llover, empezó a llover... o lo que mejor quede.
Se me hizo tarde en todas partes, amanecía y llegaba el día.
Se me juntaba la noche con el día, y me llamaba la atención para no llevar la contraria.
Bien temprano era un poco de lo mismo pero con más luz y menos certeza.
Abrí a ventana y los charcos de luz blanca me ribetearon los ojos y las vergüenzas por lo que no os debo contar.
Trikitrateaban las gotas en las ventanas. Me quedaba dentro por no salir y así encontrar lo que fuera por la calle.
Pasaban los días y el tuyo llegaría, me preguntaba como hacer para no hacer nada y que apenas se notara.
Celebro poder contar esta cosa tan rara.
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