Con un paquete alargado e incómodo para el transporte más allá de la 1/2 hora comenzó mi aventura de vuelta a casa.
No pasaba nada y todo estaba bien, ¿que más puede uno pedir?
Pues mira, que no se joda la bolsa de papel donde llevo dos botellas, un tupper y una caja de dimensiones inimaginables con chocolates ingleses buenos que te cagas.
Vale, pues resulta que se rompe, ¿en el peor sitio?, da igual, cuando algo se rompe, el sitio es lo de menos, se va a la mierda y eso no lo arregla nada, piénsalo por siglos si quieres.
Todo derramado, la fiesta de la fregona, el enfrentamiento feroz con la lejía. ¿Que sería peor, eso, o lo que no dejaste caer?
Menudo circo cuando lo que que contaría es tenerte entre mis brazos. Santana me engañó con eso de que smooth eras tú, y no, no era eso.
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