domingo, 13 de abril de 2025

Parado, detenido

Esta tarde llovió, y en mitad del chaparrón atravesé un túnel subterráneo para llegar al otro lado de la calle.

Justo cuando mi cabeza empezaba a salir del túnel, un coche en marcha y en paralelo al mismo camino que yo realizaba, pasó por encima de un charco y me mojó espalda y hombros.

Fue divertido por lo rápido y cómico de la situación, que me hizo olvidar por un momento otra situación muy triste que arrastraba desde el restaurante del que había salido unos minutos antes y se agravó algo después en una cafetería a la que llegué después.

Busco la manera más abstracta de contar todo esto porque me sentí vacío, inútil, mudo. Quiero sacarlo muy nítido pero sin pretender verlo claro.  

Todo por no poder expresar ni compartir mi cariño, celebrar el pesimismo y ver que los más cercanos a mi tampoco lo pudieron hacer y se sintieron igualmente frustrados.

Este es mi texto de grito y enojo por algo que me hace llorar mientras nado sin poder ver ni saber a dónde me llevan mis brazadas.

Me siento muy pequeño.

Esta es mi manera de contar que llovió, si, pero como en las canciones tristes.

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