viernes, 13 de diciembre de 2019

Mira, asoma que tiene guasa

"Que al final se puede enterar alguien"
Es la prudente conciencia frente al trastorno del disparate

Y que más dá, pienso yo, total, rodeados de gente hasta cuando nos quedamos solos

La audiencia, eso si, de ficción, aplaude y pide un gesto de derroche, de los que te dejan dormir, de los que recuerdas cuando no piensas

La audiencia, esa que presiona y siempre está presente, esa que desaparece con cada gesto, cuando estás sofocada, cuando colocas una mano en la cadera mientras sujetas una flecha, una moneda, o nada con la otra

He apreciado sobre todo el silencio y nada más que una sombra en mis brazos, ahora detona y tiene silueta, recorta de lado en total silencio todo lo que ocurre 

martes, 10 de diciembre de 2019

Bolígrafo de cabecera

No debería pasar por la lógica, nada de esto lo tiene, si habla la ginebra me mira a los ojos y sonríe como si acabara de despertarse, es casi tan bonito como una bolsa de nubes sin abrir, brilla como un envoltorio al vacío, me colma y me desinfla.

Empuja mi vaso con un dedo y no ve bien que el mío la señale, con el pelo sobre los ojos habla para que no la entienda, para que me derrame, para que a partir de ahora pueda escribir, y la mire, y la mire

lunes, 9 de diciembre de 2019

Rifingorio 1'66

Desde el andén del suburbano hasta la entrada de la taberna se mascaba la tragedia, el drama del sistema métrico fué empapándolo todo.

La chica del escenario nos contaba como una amiga argentina se asombraba por cómo los españoles no paramos de hablar ni aún en un concierto, yo lo estaba deseando, ¿acaso debería callarme cuando la tengo cerca?, lo siento argentina, necesito que me hable.

Lo que si tenemos en España son contradicciones, una de ellas es la "cocina abierta todo el día" que cierra a las 23:30 (???), y por lo bueno, los camareros que nos salvan la vida al llenar el vaso,  prestarnos un bolígrafo o darnos las buenas noches.

Volvamos por un momento a las primeras frases de este relato y a las últimas de aquella noche, ya sea en el museo del jamón o frente a un filete de pescado; puedes ser moderna, cosmopolita, instagramer y volverme loco con esa minifalda, pero no mides 1,70. 

domingo, 24 de noviembre de 2019

Un poco de algo

Olvidé el mundo mirando sus blancos nudillos, escuchando sus replicas mientras buscaba un sitio donde oirla mejor bajo ningún hueco sin atronadores bafles de bar.


Recordé y repetí que así no suelen salir las cosas, y qué bonitas sus pestañas con tan poca luz.

Saciamos el hambre de media tarde con tarta de madrugada y reparamos el cansancio con una larga charla que acabó en aquella parada de autobús.

Ahora me planteo peguntarle si todo fué como creo que ocurrió, o si sólo es así como parece.


jueves, 3 de octubre de 2019

Excesivo me parece

Hace ya algún tiempo me tacharon de excesivo, por supuesto que no me sorprendió.

Las navidades en casa de mi abuela eran la cuna del jolgorio, momentos en los que todos allí levantaban la voz y trataban de sobrevivir durante la conversación mientras no permitían que cualquier primo o cuñado les robara el turno de asalto.

Extraño muchísimo todo lo que pasaba entonces, y de manera excesiva otras muchas cosas que no entiendo muy bien porque me las han quitado.

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Burbuja inmunda

Quería ver una peli, no encontré ninguna

Después una serie, un capítulo de algo, y nada, con tanto para elegir es imposible

Ahora recuerdo la primera vez que encendí mi pc a una conexión de banda ancha en mi casa y lo bien que me lo pasaba escuchando toda esa música que llevaba años tratando de encontrar.

Hace unos 3 años en una de mis escapadas, me marché a un pueblo de la sierra de Madrid y encontré un campo de girasoles.

En aquellos días, se me chingò el móvil, y haciendo gala de de lo bien que se me daba manejarlo, borré las fotografías de la nube.

Nunca volveré a ver las fotografías que hice en aquel campo, pero puedo asegurar que en mi vida he tenido una sensación tan buena, tan bonita y tan trascendente como cuando pase al lado de aquellos girasoles.

Aún así, prefiero agarrarme a una barandilla y mientras miro hacia el horizonte;

"Qué bien estoy, qué bonito es esto, creo que no lo olvidaré nunca"

Pues ahí

sábado, 31 de agosto de 2019

Y me salió el sol

Tras esas cosas que a menudo se suelen decir por compromiso, uno ya no reacciona, las deja pasar y se pone a mirar escaparates.

Peeero, en ocasiones podemos disfrutar de un: "Has vuelto... no me has dicho nada"

Todo lo que pasa a partir de ahí es bonito como en un tiovivo en la Castellana, no te lo esperabas al pasar y vá lleno de lucecitas, se encuentra allí y lo han puesto para tí.

Sin reproches, sin exigencias, con la generosidad de dejarlo todo pasar mientras te escuchan y te hacen sentir que están a tu lado.

Olvidas las noches en vela, la obsolescencia ansiolítica programada, porque se levanta aire y eleva sus rizos, porque hasta cuando lleva la contraria es generosa y porque como las buenas canciones, su estribillo es pegadizo.