domingo, 25 de julio de 2021

Ausente sol, vaya con la luna en la terraza

Si me la dieran mal no me la comería. No sólo es cuestión de la serpiente.

No me quiero fiar de los demás, pero como es eso.... ¿mordemos la mano que nos da de comer?

Si me la dieran bien, ¿debería estudiar gramática y mirar atrás?. En este asunto cada cual porta sus alforjas y sus moratones.

Arrastro bien los entretiempos, el silencio y agobio con algarabía, regala alboroto y bulla. 

Siempre distraído miro a otro lado cuando todo esto sucede, (no estaba seguro si debía tildar distraído).

Una vez más perdí todo tratando de hacer algo bien. La próxima vez, es posible que me acuerde o se me olvide. Quedaría seco el desierto esperando el agua de mi memoria.

En tono práctico volvería justo en este tris para ponerme guarro, pero vaya, dije práctico... así que se salva.

Me callo por esas calles con las manos en los bolsillos o en la nevera o en el mueble. La señora de enfrente al pasar no pone ningún tipo de reproche; parece de confianza (no hay al parecer crítica o censura, que bien).

A estas alturas debería decir que me gustaría pasar entre una o dos; o las calles/personas que fueran limpias de fobia o vergüenza. 

Muy cierto resulta que me antojo inflexible, complicado este viaje, ¿es sólo cuestión de paciencia que me sigan tapando las tragaderas?.

jueves, 22 de julio de 2021

Tu hora, que es esa

Con el fin de atarte, a la cocina que me fuí.

Enrollé el cable usb o nosequé leches en papel celofan, soy de la generación de no tirar nada.

Con los pum, pim, pam que me dejaron los auriculares (fantastic, marvellous), me quedo después de esta coma para decirte algo. Caramba.

Canta Sabina cómo Eva toma el sol, yo mismo pude ver como las piedras, el frío extremo y esas blancas piernas dejaban a Eva como algo que con todo el respeto, quedó con cero importancia para mi.

¿Alguna vez hiciste aquello de aquella manera?, no, nunca perdí el control, al menos en mi casa.

Me dejo llevar por su rastro, el de Santana, el suave. Timbales, frío, calor, ventiladores... abradable como lo que no sabes.

Trompetas y tambores, golpes de cadera. Agradable, discreto. Es suyo, para nosotros.

miércoles, 21 de julio de 2021

Ese día

El sábado me caí de la cama como si me hubieran matado, esa noche no conseguí pegar ojo y me esperaba un día largo y durante horas y horas pensé en mi fracaso más estrepitoso. 

Mi intención era estar con ella en condiciones y dar un poquito de mi mejor cara; me dolía la cabeza, los ojos me hacían chiribitas y la sensación de estar despierto se repetía entre parpadeo y parpadeo cada 20 minutos, dios, menuda puta mierda.

Con 100 cañones por banda, la ducha y el café levantaron algún resorte que me llevó un poco más cerca de la boca del metro, empecé a sentirme mejor y con el paso más chulo y las manos en los bolsillos me dejé caer por la avenida.

A todo esto ya tenía algunas letras en las que me decía que salía, que salía de camino también, frotándome los ojos con la ilusión de un infante partí al punto de encuentro.

Me ahorro las miradas furtivas, soy un tipo atractivo y no puedo evitar ciertos comportamientos, no es cuestión de evitar, pero apabulla.

Tras la espera en esos pasillos tan...pues no lo sé, me gustan, pero imagino que me agradan porque ella siempre termina entrando por una de esas puertas, lo más bonito de aquel lugar es que aparece enfundada en sus pantalones negros con botón.

Tiene una piernas interminables, largas, da los abrazos más cálidos que puedes soportar con el sol de frente sin capacidad de soltarla. Si no hubiera sol, ni de frente ni de ninguna otra manera, tampoco la soltaría. Su contacto, su piel, su espalda firme, su pecho contra el mío... que ni me acuerdo porque esto es un adorno, no alcanzo a nada poco más allá de aquello aquel día.

Recortaré un poco morena porque no creo que todo lo que dijimos ese par de días deba ser repetido. Por repetir o querer volver a hacer, me quedo con los besos a los pies de la cama, con tu cintura en mis manos, con los ojos cerrados. Tú sentándome y llevándome de la mano encima de tí en una bonita secuencia blanca, como tu ropa interior, como tu piel sin ella muy poco después.

De veras que no recuerdo mi boca con más apetito, ni mis piernas toda la noche entre las tuyas, la almohada mojada, que bonita tu cara en penumbra y ese tono bajo de tu voz dando instrucciones, poniendo límites o pidiendo más, que decir de los quejidos, lamentos, el gusto cogido de la mano del gozo y las manos en la pared.

Hablemos por la mañana de que sale el sol, de que el bizcocho está esponjoso, que rico el café, mira hacia la tele y cuando me devuelvas la mirada resulta que anoche regamos la habitación con el desato y la desesperación que la tela con cada hilo pedía a gritos, con el amor que podemos darnos, con esas limitaciones que en el día a día sólo permiten expresar nuestro entusiasmo con los ojos.

Nada va a cambiar que nada cambia por el momento, pero tampoco que nuestros terremotos si que cambian el mundo y que tu también desearías quebrar el eje que nos hace girar desnudos besándonos, tocándonos y dejando que pase eso que tanto nos gusta. Ese delicioso olor que empaña las ventanas y las inunda de amor y fantástica física dejadez.

sábado, 17 de julio de 2021

Joder, que viene el sol!!

Pegaba de alma el puto sol, yo ya no sabía donde meterme.

Me escocían los ojos, me escocían las ganas de quedarme y mucho más las de irme. 

Una noche a la fresca nos pusimos por encima una tela.

Me quemaba su bikini, la toalla que se llevó y todo lo que tenía que ver con aquella tierra en la que la sombra era algo así como una broma.

En otra negra madrugada, aquella terraza indiscreta dijo o escuchó mucho más de lo que se suele tratar por la mañana en la panadería.

De día a la luz del sol, verla bajo aquel suicidio tenía un poco de sentido. De vez en cuando me preguntaba algo, es un sol.  

No voy a hablar de lo que no se puede porque las paredes ya lo hacen por si solas, y depende de donde des los pasos, así suenan los tacones. 

Por otras calles, de ladrillo, lejos de lo de antes, eso si, con sopor y su mano con la mía volvimos a dejarnos llevar por lo que los muros secretos y las manos en la boca de secreto tienen poco.     

Vienen las palmas de alegría, creo que fuimos a una aunque no nos sepamos los tiempos ni lo que pasa con el otro.

Vamos rápido sin saber nada, ¿buena carta?.

martes, 6 de julio de 2021

Más allá de lo que parece

Dejo a deberle alguna cosa a alguien o a algo, y no me desgañito buscando ayuda. El universo está en paz con los caprichos propios (los míos, claro).

Si algo no debe tener fin debe ser esto, contigo. Que templado pensar, ya verás cuando te lo diga.

Te marchas dando pistas y ganas. ¡Pueden ser mías?, seguro, con un poco más de... no... no sé muy bien, pero hacen falta poco un poco más de algo de esas canciones en las que ganaba el bueno, en la que la chica le daba un beso de la leche a ese guaponazo. 

Y si hace falta llamar la atención, la llamaré, para que te quedes un rato con tus besos, al menos eso.

domingo, 4 de julio de 2021

Notable más que bueno

A veces la razón se marcha, el ancla se desancla y todo lo que parecía fijado empieza a navegar en el más absoluto cero del que nadie sabe nada.

Otras vuelve con momentos y gestos que no se plantea uno porque se queda alelao en el primer párrafo.

Siempre visto lo visto antes, lo mejor será sin discusión comenzar un tercer discurso que no lo deje todo como hace un momento. 

Va a ser así porque descuajar esa raiz indeseable y dar pasos positivos se debe a tijeras que te prestan, a empujones que uno ve porque alguien se los destapa.

jueves, 1 de julio de 2021

Ejecuta y desorganiza

Mucho, pero mucho que me costó remontar para nada.

Subir cuestas empinadas y no hacer caso a su melena rizada.

Bajar pendientes y con ventaja no aprovechar ni enarbolar que dejaba atrás tantas discusiones conmigo mismo en la cocina.

A veces mirar a esa parte de la mesa que tiene lo que quieres es nada más que satisfacción. ¿Y si miras y esa parte está vacía?

Como pregunta de mierda daremos respuesta igualmente en forma de boñiga: si en esa esquina de la mesa no hay nada que me guste... depende de la hora, que quieres que te diga.

Me quedo a veces con su amor, con su dejadez. Con la botella a veces llena, con momento venidero malo, malo.

Otro segundo, el siguiente no me valdrá ni para mandarlo bien, pero que bien lejos. Sí, así voy yo con eso.