Me asusta ver el vaso vacío, girarme, marearme y no verte
Me da miedo volver sólo, aún cuando marcho sin nadie
Me aterroriza pensar que tras la última calada, el fondo del cenicero no tiene a quién preguntarle nada
Me clava en la cama pasar la mano por la sábana, el colchón en marcar tus formas se afana
Me agobia caminar en zigzag, nadie marca el paso ni me hace parar
Lo que de verdad me hace reventar, es que en algún momento te voy a tener a mi merced... en el portal
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