Ya lo dijo Serrat; cada uno es como es, cada quien es cada cual, y baja las escaleras como quiere, lo que nadie dijo es que hubieran peldaños rebeldes, escalones con mala leche ó farolas encontradizas.
Quedarsus con el momento en el que uno avanza hacia una ventanilla en el ministerio de turno, o ese otro justo cuando te miras al espejo después de pasar por la peluquería.... y no te tiemblan las piernas.
Para lamentarse siempre tendrán los simples mortales el precio de la gasolina y el taxi de cortesía que no nos baja los pantalones, ni les sube la falda
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