"Que no me falte un vaso, yo estoy aquí para comer y beber, para hablar ya te tengo a ti....."
Escuchado esto, me sentí como una válvula de escape, con la sensación de ser un experimento, y eso no mola, es posible que me lo dijera sin segundas, pero ya pasó la época de ser el payaso del grupo, en la actualidad poseo el poder de hacer reír a quien yo quiera cuando me plazca, así que puedo escuchar de una manera bastante fiable para aquel/la que confíe.
Con el pasar de las horas, desarrollé el poder de.... menuda tontería, lo que ocurrió es que dejé de vomitar todas esas cosas que se me amontonan en la cabeza, y cediendo el diván, respeté el brillo de sus ojos, muy tristes en comparación a la última vez.
El que pregunta, obtiene respuestas, y oír como confían en ti, es de lo más grande.
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