Agarré una barra todo lo fuerte que me dejaba la inercia según caía por la puerta de entrada al autobús, el entusiasmo se multiplica al menos por dos cuando sales de trabajar.
Pasé por la misma situación que Robert Redford.... a saber, ella tenía unos enormisísimos ojos, así que me quité las gafas de sol....
Coño, soy miope y la perdí de vista... en la historia original el amigo Redford intercambia una mirada, pero la deja escapar, en este caso no fué así, ni más ni menos, ni corto ni perezoso bajé del autobús y dejé salir todo lo que se me vino a la cabeza sin dejar de mirarla, mis argucias no la retuvieron más de lo necesario, así que ni me casé, ni tuve niños, ni jardín.
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