Lo que se conserva por no hacer sangre, se va olvidando en el arcén y con el vaivén de lo que vá y lo que viene, es fácil soltarlo y muy complicado tenerlo guardado sin que se escape y pueda abrir alguna grieta.
Se va cerrando poco a poco.
Lo que falta, eso es otra guerra, perdida entre lo que pasó y pudo ser, inevitable y luz verde en el cajón de lo posible en un luego que no es abarcar ni hacer, tampoco real, lo que quedó nos lo llevamos, y poco más que hacer.
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