Las comas, unas se escapan, otras sobran y las que parecía controladas se revuelven y se marchan allí donde quedarse sin respiración, donde nunca se te habría ocurrido que ponerlas sería una buena idea.
Hoy me encontré muy de cerca a una coma, sin preguntarle nada, me dejó mucho en lo que pensar. En un primer momento entendí pedirle perdón por la masacre hecha hasta el momento.. pero no, no necesitó disculpas, aprecié que lo que le hacía falta era una nueva palabra tras la que poner pausa.
No podía esperar más a que me diera razón para pulsar, así que a ello puse mis dedos y mis creídas perdidas ganas.
¿Cuantas comas debe tener la gran muralla China?
¡Pero veamos, no seas idiota, escribe y déjate de dudas imposibles...! ¿Cuantos huesos van en un saco roto, o con remiendos, o con dos parches?, ¡trata de arrancarlo, y no pongas en la mesa más problemas!
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