domingo, 10 de enero de 2021

Ese dia casi

Una noche cualquiera que no fue para nada vulgar, estuve con ella, no se donde, con su pelo corto, en sus ojos, con su saber estar.

Que si cómo estás, que si cómo anda todo, y no sé muy bien como terminamos acurrucados sin querernos demasiado frente a la barra de una posada en el centro de Madrid, cada uno se encontraba encantado por sus razones.

Las mías eran ella, las suyas eran suyas, aunque no llegara a cuajar de ninguna manera porque realmente no había hecho nada, mi esfuerzo nunca fue suficiente, ni en la calle, ni llamando, ni cogiendo el teléfono, buscando o dando tiempo.

Ella pensaba que me distraía, nunca me miró fijamente a los ojos, lo habría comprendido todo a la primera, sin pestañear, nuestro amor y nuestros besos habrían sido eternos, de verdad, pero quiso llevar la razón siempre, y eso no es posible, no hay momentos absolutos ni despertares únicos, todo vuelca en lo común.

No hay comentarios:

Publicar un comentario