No estaba ni un poquito para nada, agua caliente, una ducha y el pelo a un lado despeja el hormigón más armado, el mío estaba reforzado, que si, que si, espesor al máximo
El sol tremendísimo se llevó la empanada a alguna parte, gracias.
Que bien poder disfrutar de las vistas, ver luz en algún detalle y apreciarlo, carájo, que bién, no!, si, si, total.
Hice como que me daba igual y sonreí, creí dar mi parecer y escuché el berrinche de alguien que se sentía maltratado, en una cafetería, y a otro desceberronio que tiene cojones, éste más cercano, no debería ser unilateral en esto, pero los hijos de puta, en cualquiera de sus géneros florecen como los blancos champiñones en primavera, bienvenidos tod@s, resulta que se os quiere, y el problema es que no os dejáis.
Lo mejor es que en este partido de tenis, víctima y paño de lagrimas se cedieron de una manera más que noble el turno de palabra, que suerte.
Me quedé con ganas de aplaudir, a las dos, a una por llevarlo bien y a la otra por apoyar, créanme que fue increíble.
Pues vaya, se queda la taza vacía, y ya me jode, por razones personales, pero bueno sentí que debía llevarla a zona segura, quedó sobre cristal, y me agradeció el detalle.
Me voy a cagar en todo lo que pueda cada vez que alguien se porte con el prójimo, está bien visto que exigir sin ser generoso es tendencia.
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