No nos quedan solo cosas buenas porque mucho malo pasó, y aunque suene a abuelo avinagrado, me ciño a todos los que ya no están, y a los que con su graciosa majestad extendieron todo esto hasta más allá de la estupidez humana, decir más es descomponer o licuar sentidos comunes, y eso no va con la satisfacción individual, con la muerte colectiva por que si.
Mi padre falleció hace un tiempo y antes de todo esto apagándose y quedándose sin brillo en los ojos, lo mataron sus pulmones, no quiero culpar a naide ni ninguno, pero me quedo con la precaución y el cuidado en estos tiempos en los que sacrificar al de al lado mientras que al propio no le suponga siquiera cicatriz, se convierte en una insalubre costumbre para tod@s.
Gracias a todos los que hacéis justo lo contrario.
(Texto publicado en el nº 7 del magazine "ventanas abiertas: Interconectados"
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